13 de septiembre de 2012

Si Te Dicen Que Caí - Juan Marsé

Después de leer Si Te Dicen Que Caí, uno comprende la trascendencia que tiene el personaje de Juan Marsé dentro de la narrativa española. Es considerada por literatos y entendidillos del tres al cuarto, de los cuales muestro mi confianza y respeto, la obra maestra del escritor catalán. Topamos, así, con un puzle de innumerables piezas, de formas imposibles, de tonalidades oscuras, de tactos rugosos, el cual una vez acabado se duda enérgicamente si era ese el aspecto que se debía lograr o si realmente es el producto de una imaginaria vuelta de tuerca.




Parafraseando a una de las estrofas del himno del yugo y las flechas, Si Te Dicen Que Caí nos remonta a los años de hambre y miseria de la posguerra, dibujando el mapa desgarrador del barrio barcelonés de Guinardó y sirviendo las aventis como alimento para el hambriento lector. Las aventis, palabra hasta ésta lectura desconocida para mí, son las historias orales que cuentan sucesos maravillosos, fuera de lo normal. En esa tesitura, la pandilla protagonista desnuda cuentos que juegan con el sexo atroz, la traición cándida, los ideales muertos, la muerte en vida y la angustia de sobrevivir en las calles con la inocencia que se va ennegreciendo como telón de fondo.

De esta forma, asistimos a una sucesión de capítulos trepidantes que deshojan la historia del asesinato de Carmen Broto,  una prostituta que teje un sinfín de intereses entre su clientela. El argumento se desarrolla en dos vertientes, entrelazando las andanzas de los jóvenes del barrio y las de unos maquis que despuntan sus últimos días como saqueadores. A medida que van avanzando los capítulos, vamos encontrando nexos de unión entre ambos grupos, ya sea en forma de hermanos, padres e hijos o amantes que no conocerán el amor. Entre medias se cuelan meucas de hacer los cines y los bares, camisas viejas de furia tenebrosa y huérfanas sumidas en el abandono de los hábitos.

El trabajo narrativo de Marsé es indiscutible, las páginas sangran dolor, los retratos de aquellas calles con hedor a miedo punzan el alma, la identidad de los personajes calan hondo. La comprensión de la novela es un arduo camino, sobre todo al principio donde cada capítulo parece un paisaje inconexo respecto al anterior, un reguero de nombres y localizaciones empapan el desconcierto generalizado, así como las pesquisas que se abren y reabren. El parafraseo del parafraseo hará de delicia o de veneno literario. Son muchas, por tanto, las posibles interpretaciones acerca de las tramas, y la implicación de los personajes en las mismas. No es de extrañar que Si Te Dicen Que Caí haya sido una de las obras más estudiadas y diferenciadamente interpretadas.

Aunque la historia sea ficticia, el realismo está custodiado por historias anónimas verídicas como la de Carmen Broto, de la cual recomiendo el artículo de Josep Guixa, así como las vivencias del propio autor, que enarbola los recuerdos de su infancia y juventud a lo largo de la obra. Decir, por último, que la obra fue publicada y censurada inmediatamente en 1973 por el régimen franquista. Mientras tanto, en México obtuvo el premio de mejor novela internacional. Habría que esperar hasta la muerte del dictador para que llegara a las librerías del Estado. También, aunque al parecer no muy recomendable por la crítica, es de reseñar su adaptación cinematográfica en 1989 con la dirección de Vicente Aranda, el propio Marsé al guión y un plantel de estrellas compuesto por Victoria Abril, Jorge Sanz, Juan Diego Botto o Antonio Banderas.

Un homenaje a esa desgarradora pérdida de la inocencia, una ventana para que la madurez llore como un niño.

 

 
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Ficha Técnica:
Título: Si Te Dicen Que Caí.
Autor: Juan Marsé.
Páginas: 404.
Editado por: Lumen

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