16 de diciembre de 2015

Estudio En Naranja

En mi particular cruzada por compartir y debatir ideas sobre política y las elecciones que tenemos a la vuelta de la esquina, desde un clima de respeto y una posición abierta, he topado con un perfil que, imagino fruto de la casualidad, se repite sistemáticamente. Por supuesto, puede leerlo con tranquilidad, estoy seguro de que usted no responde al perfil planteado. No soy sociólogo y he de advertir que soy considerado frecuentemente como bocachancla, pedante e irrespetuoso, con lo cual es posible que mi estudio sea erróneo, hiera ciertas sensibilidades o tenga unas terribles ganas de mandarme a freír espárragos. Por anticipado os pido que aceptéis mis disculpas, no lo hago con maldad.
El perfil presentado en cuestión responde a una persona de sexo indiferente y una edad joven/media. Normalmente, cuenta con una formación media/avanzada, perteneciente a una clase social de perfil media/baja, tiene cierto interés en la política nacional y confiesa que votará en los comicios del domingo. Para preservar el anonimato de las personas que responden a este perfil, no revelaré el partido al cual tienen decidido emitir su voto, por tanto, a partir de ahora, nos referiremos a esta opción como Partido Naranja y a su líder y candidato Alberto Arroyo, nombres totalmente ficticios.


 La experiencia del estudio, nos revela que el perfil analizado responde a las siguientes características:

i) Afirma que las razones para votar al Partido Naranja se basan en la coherencia de su líder, Alberto Arroyo, la buena presencia del mismo, así como la postura estoica frente a temas vitales en su día a día como la independencia de Catalunya, la voluntad de firmar un pacto de Educación, la supresión del Senado y Diputaciones y, por supuesto, que garantiza su libertad y seguridad al tener una posición férrea contra la terrible y latente amenaza del yihadismo. Una parte pequeña, confiesa haber votado en el pasado a otros partidos que considera caducos, pero sostiene satisfecho que hay que avanzar hacia la regeneración y dar paso a la política nueva.



ii) Al ser cuestionado por otras medidas del Partido Naranja, como el contrato único o el complemento salarial, responde que deben ser buenas porque son apoyadas por un sinfín de economistas de postín, los cuales no sabe citar, y que se aplican en países tales como Dinamarca, ejemplo de desarrollo y prosperidad. El diálogo revela que el sujeto no sabe citar detalles concretos de la medida tales como indemnizaciones por despido, diferencias con la Reforma Laboral actual o la forma en que se aplicaría. Aun así, reafirma que es la mejor medida y que acabará con el paro.

iii) Cuando se plantea la remota posibilidad de que ese tipo de reformas pudiera implicar la desprotección del trabajador y aumentar la temporalidad, sostiene que los empresarios deberían tener más herramientas para hacer y deshacer ya que ellos son los que, claramente, traen la prosperidad al país y los que nos sacarán de la crisis.

iv) Al reconocer que desconocen más medidas propuestas por el Partido Naranja, sin ser estimulados para hacerlo, sonríen y de forma enérgica muestran una loable habilidad en el cambio de tema de conversación para hablar de otro partido, el cual también concurre a las elecciones, al cual llamaremos Partido Morado y a su líder le llamaremos Paolo Chiese.

v) En su encendida crítica contra el Partido Morado emplean argumentos de peso, perfectamente ensamblados y madurados, que revelan que dicho partido apoya dictaduras tales como la de Venezuela, que en su cúpula existen corruptos como Juan Carlos Cartera, que han sido financiados por países como Venezuela e Irán, que tampoco piensan pagar la deuda y que pretenden dar "paguitas" a todo el mundo.

Aunque no suele ser habitual, un pequeño reducto que responde a este perfil, añade que el Partido Morado no condena la violencia de ETA, que inundará las calles de inmigrantes –a los cuales no está del todo claro que merezcan tener el trato de igual–, que sostiene políticas que han llevado a la ruina a países como Venezuela, la extinta URSS o que califican que Paolo Chiese sostiene el totalitarismo y no puede ser un presidente serio ya que se recoge el pelo con una coleta.

Para ello, no vacila en defender y apoyar a terroristas por el honor que supone ser opositores al gobierno venezolano –aunque muestran un objetivo desconocimiento sobre la situación social, política y económica, y eluden dar más detalles sobre la situación de dicho país que no sean calificados como ruina o desastre–, defender el legítimo derecho que tienen los acreedores del país a recibir el pago de sus deudas aunque fuesen reconocidas internacionalmente como irregulares, dar un perfil mayoritario de holgazán a las personas que reciben una prestación social, cuestionar la legitimidad democrática de la II República y salvaguardar los intereses empresariales de multinacionales que declaran millones de beneficio. Para mi sorpresa, el sujeto no afirma poseer una empresa que facture millones o tener una vinculación clara con la misma.

vi) Al ser preguntado por fuentes que sostengan las informaciones citadas, suele recurrir a expresiones como "he leído no sé dónde...", "he escuchado en...", "me han contado que...", incurriendo, en rarísimas ocasiones, en algún error de puntualización. En este punto, el sujeto suele ensalzar que es una persona crítica, que lee, escucha o sintoniza varios medios de comunicación de distintas índoles, contrasta información, es independiente y jamás nadie podría manipularlo.

vii) Por último, se produce un silencio que se prolonga en el tiempo. En este punto el perfil se bifurca en dos: prolongar el silencio o redundar en los puntos iv), v) y vi) del estudio en bucles arbitrariamente prolongables.



Insisto, como dije en el comienzo, que usted no responde a este perfil y que es muy probable que haya una cierta componente de fantasía en él.

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